domingo, 18 de diciembre de 2011

1.1.10. Sinéresis

La sinéresis es lo contrario de la diéresis, pero no se ve a primera vista porque no tiene puntitos ni nada. O sea que si no prestas atención no lo verás.


Cuentan que es una figura tan rebuscada que ningún ser humano pudo haberla inventado. Probablemente el término surgiera de una reunión espiritista, donde se oyó la ténue queja de un fantasma que murió en el paro:

Sin ERE... Sí, s...

Lo que pasa es que el empresario que lo dejó en la calle disimuló y dijo que era una nueva figura retórica.


Realmente una sinéresis es como un ERE:

Estás haciendo unos versos y te sobra una sílaba para cuadrar bien la métrica. No te salen las cuentas. Si pasas de revisar todos los versos anteriores (donde seguro que hiciste algo que no debías), puedes elegir un hiato que no te sea imprescindible. Haz desaparecer el timbre de la vocal más débil hasta que tengas un diptongo. Mirándolo en frío, es trampa, pero tu poema puede seguir en pie. Has echado fuera parte de la acentuación que debía haber, pero las cuentas ya te salen.



- EJEMPLO -

Diálogo de besugos. Besugos que juegan a conversar con monosílabos:

—¿Pan?

—Sí.

—¿Té?

Trae.

—¡Eso no es un monosílabo!

—Bueno, pero lo digo como una sinéresis.

—Sí, claro, yo también puedo hacer eso...

—En fin.

Cae.

—¿Cae?

Cae. El té. En tu faz.



- EJEMPLO EXTREMISTA -

La princesa que nadie quería:

—¡Me has salvado del mostro, eres mi érue!

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